Granado
Punica granatum
Familia · Lythraceae · Molesta


El arbusto de flores rojo fuego en forma de trompeta carnosa, que sobrevive décadas en muros de finca abandonada y sigue dando granadas. Llegó con los árabes y se quedó en toda la Península.
Campos y pastos · Matorral · Muros y piedras · Cunetas y baldíos
También conocida comogranado común, milgrana
Cómo se distingue
Arbusto o arbolillo de ramas rígidas, a menudo acabadas en espina, con hojas opuestas, estrechas, brillantes y de un verde que enrojece al brotar. Flores de cinco a siete pétalos rojos arrugados, dentro de un cáliz grueso y carnoso en forma de jarra, que después se convierte en la corona de la granada.
Con qué se confunde
Madroño
Arbutus unedo
Se confunden de lejos por el fruto redondo y rojo en el monte. El madroño es granuloso por fuera, blando y de hoja perenne y serrada; la granada es lisa, dura, con una corona de dientes arriba y el árbol tiene hojas estrechas y brillantes. Ambos frutos se comen.
Para qué sirve
La pulpa que envuelve las semillas se come y es fruta de mercado. La corteza del fruto y la raíz tienen uso medicinal tradicional, pero la corteza de la raíz contiene alcaloides que en dosis alta son cardiotóxicos y han causado intoxicaciones graves: es uso histórico y no se repite en casa.
Usada tradicionalmente como alimento. No es una autorización para comerla.
Con usos tradicionales documentados. No es indicación terapéutica ni dosis.
Dónde aparece
Cada cuadrado es una zona con registros de observación de esta planta. El fondo más claro es el conjunto de zonas donde se ha observado alguna de las fichas, y sirve de referencia. Atención a lo que esto no es: no es el área donde vive la planta, es donde hay gente registrándola, así que los senderos y las ciudades siempre parecen más llenos que la sierra. Datos de GBIF.
Fuentes
Informar de un error en esta ficha
Comunidad
Todavía no hay contribuciones aprobadas para esta ficha.
Nada aparece aquí sin que una persona lo lea antes. Las contribuciones no sustituyen la ficha ni sus avisos: mientras un botánico no lo confirme, vale lo que está escrito arriba.